Nuevo Reglamento sobre instalaciones de alta tensión

Aprobado por el Real Decreto 337/2014, de 09/05/2014, es una normativa de elevado interés para todas aquellas empresas que dispongan de centros de transformación de alta tensión en sus instalaciones, define los requisitos para su puesta en funcionamiento, los plazos de inspección a los que deben ser sometidos y los requisitos de mantenimiento y de los mantenedores oficiales. Entrará en vigor el 9 de octubre de 2014.

Se puede descargar aquí.

ISO 50001 Sistemas de Gestión de la Energía

La energía es fundamental en cualquier empresa. Su uso es una constante en todas las actividades industriales realizadas por el hombre, desde la mera iluminación a la generación de aire comprimido, pasando por el transporte de bienes, el movimiento de sistemas hidráulicos, etc.

Durante mucho tiempo la explotación de la energía no ha considerado factores como los problemas medioambientales, de salud, la capacidad limitada del planeta para renovar determinados recursos como las fuentes de origen fósil.

Vinculados al consumo descontrolado de determinadas fuentes de energía se pueden citar diversos efectos negativos sobre el medioambiente y las personas:

  • Lluvia ácida. Derivada de los óxidos de nitrógeno y de azufre (NOx, SOx).
  • Smog fotoquímico. Es un proceso natural que se acentúa en las grandes ciudades durante momentos de alta insolación. Consiste en la generación de ozono troposférico (O3) por reacción de contaminantes primarios como los óxidos de nitrógeno y los Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) producidos por la utilización de los combustibles fósiles y el uso de disolventes. Éste O3, al contrario que el de la famosa capa de Ozono que resulta beneficioso, al contacto con las personas resulta irritante y puede producir problemas respiratorios por destrucción de tejidos orgánicos.
  • Contaminación por partículas. En la combustión de los combustibles fósiles se producen hollines que permanecen en la atmósfera provocando problemas respiratorios y ensuciamiento de los materiales. Las partículas de menor tamaño son las más peligrosas ya que éstas pueden taponar los alveolos pulmonares.
  • Efecto invernadero. Durante la combustión, transporte y extracción de combustibles fósiles se emiten N2O, CO2 y CH4, gases pertenecientes a los llamados de “Efecto Invernadero” que influyen activamente en el recalentamiento terrestre.

No solo el problema medioambiental es acuciante, si no que la escasez de recursos apunta a un coste cada vez más elevado de esos recursos energéticos y a futuros conflictos geopolíticos derivados de una distribución heterogénea de esos mismos recursos, debe tenerse en cuenta que por ejemplo, en Oriente Medio hay aproximadamente las mismas reservas de gas natural que en Europa, Rusia y todas las repúblicas exsoviéticas juntas.

¿Qué se ha hecho para frenar esto? A nivel mundial se empieza a reaccionar de una manera más o menos coordinada en 1997. La firma del Protocolo de Kyoto supuso el comienzo de una estrategia mundial para el ahorro y la eficiencia energética en el sector industrial.

Posteriormente, a nivel europeo, se han desarrollado Directivas relacionadas con la gestión de la energía, destacando la Directiva 2006/32/CE sobre la Eficiencia y uso Final de la Energía y los Servicios Energéticos.

Esta Directiva se centra en dos áreas concretas:

La necesidad de mejorar:

  • La eficiencia del uso final de la energía.
  • La gestión de la demanda energética.
  • Fomento de las energías renovables.
  • Aprovechar los potenciales de ahorro energético de forma económicamente eficiente.
  • Reducir la dependencia energética del exterior.

Buscar una mayor eficiencia en el uso final de la energía:

  • Fomentar y estimular la innovación y desarrollo de tecnologías de mayor rendimiento energético.
  • Reducir la dependencia energética del exterior.
  • Fomentar y estimular la innovación y desarrollo de tecnologías de mayor rendimiento energético.

Esta Directiva también intenta promover entre los estados miembros el desarrollo de procesos normativos en el campo de la gestión energética, lo que influiría positivamente en la aparición de la Norma ISO 50001:2011.

Estructuralmente es similar a una ISO 14001:2004 Sistemas de Gestión Ambiental, permite su integración con otros sistemas y al igual que esta, es de implantación voluntaria, pero lejos de tratar numerosos aspectos ambientales se centra en uno solo, permitiendo a las empresas alcanzar los compromisos energéticos suscritos por ellas mismas a través de la implantación de una política energética y la adecuada gestión de sus procesos energéticos.

En otro de los puntos en los que coincide con la  norma citada más arriba es que no establece requisitos a nivel de gestión energética más allá de:

  • El  propio compromiso asumido por la empresa en su política energética.
  • El cumplimiento de la legislación y normativa vigente aplicable a la empresa
  • La mejora continua.

Para conseguir la mejora continua, como sus hermanas 9001 y 14001 también se basa en el Ciclo de Deming (Planificar, Hacer, Verificar y Actuar).

Entonces ¿Qué diferencia esta norma de otras normas ISO ya conocidas como la ISO 9001 o la 14001? La principal diferencia es que la gestión de la eficiencia energética es una cuestión fundamental para el éxito de la cualquier empresa o institución, es decir, es parte del conjunto de problemas que afectan a su competitividad, como un ambiente operativo en el que la energía cada vez es más cara.

El objetivo final de dicha norma es implantar un sistema de gestión a través del cual se pueda:

  • Fomentar la eficiencia energética en las organizaciones.
  • Optimizar del uso de la energía fomentando el ahorro energético.
  • Disminuir las emisiones de gases efecto invernadero, que provocan el cambio climático.
  • Incrementar el aprovechamiento de las energías renovables y alternativas.
  • Garantizar el cumplimiento de la legislación energética.
  • Crear una mejora de la gestión de la demanda energética.
  • Conseguir una reducción de la dependencia energética exterior.
  • Fomentar la Innovación y desarrollo tecnológico.

Como todas las normas ISO establece los requisitos que se deben cumplir para lograr que el Sistema de Gestión de la Energía sea eficaz en el uso de la energía más eficiente y sostenible, pero no  proporciona los medios para hacerlo ni dice exactamente cómo hacerlo, por lo que puede llegar a ser necesario contar con un servicio de Consultoría que nos ayude a interpretar los requisitos y nos oriente sobre cómo se les debe dar cumplimiento en nuestra organización.